martes, 20 de diciembre de 2016

Meditaciones

Se me ha quedado cristalizado en la retina el momento exacto en el que dejé de ser yo. Ya no era mi imagen, sino el sucedáneo más barato de ser humano que encontraría un ciego por la calle. Ya no eran mis manos las que se movían como antes o mis palabras las que me daban voto. Se callaron las luces porque no era a mi a quien iluminaban. Se ignoraban las miradas de la gente en la calle para no pronunciar la pregunta, por miedo de saberme allí, entre la multitud.
Ya no eran mis labios lo sencillo de estas letras, ni mi voz la que entonaba canciones de amor. Ya no eran mis latidos moviéndome con gracia, o el lago azul el reflejo de todos mis anhelos. Ya nada era mio, mi definición había dejado de contenerme.

Me vi a mi misma pronunciando perdones, midiendo mis ideas sobre papeles imaginarios, milimetrando respuestas que nunca encajaban en el galimatías de una señal de radio. Me vi dejando caer una lágrima de pena por cada valle y cada cumbre, cada vela caída y cada vez que me daba cuenta que te quería más que el día anterior.
Me di cuenta de que te amaba de verdad, que contigo había conocido el amor.
Me di cuenta de que me iba a doler sin remedio, que iba derecha al filo del abismo.
Me senté entonces allí a vislumbrar mi eternidad, como quien lleva el circo al mar para dar a los animales libertad. Me senté en ese lugar lúgubre a recordar los minutos anteriores para dejar que me hiriesen un poco más.

Si miro atrás, un atrás que podría ser hace un segundo o hace toda una vida, veo el gris tomando parte en lo colores del entorno. Si miro atrás te juro que veo la lluvia y se me antoja el absurdo pensamiento de un canto fúnebre en el lugar de un llanto de alegría. Y si algo sucede cuando miro atrás, sin quererlo casi, con el filo de los ojos y el alma sobrecogida en una esquina, es que los momentos de piano no son para la vida del allegro.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Romance I

Lanzada y decidida
a un golpe asegurado
contra el frío pavimento,
se aventuró al deseo,
al puro fuego.
Se le encendieron los ojos,
sudor frío en las manos,
brillo en la piel
de porcelana
y de hielo.
Recorrió en un instante
la sangre todo el alma
con intenciones
poco cuerdas,
acaso desmesuradas.
Tensó el cuerpo
en un intento de valor
contra el miedo abismal,
contra los pronósticos,
contra sí misma.
Ajustó el vestido
a las formas sinuosas
de ciudades bellas,
de paisajes prometedores,
ensoñaciones estelares.
Colocó el pelo
de manera comedida,
a la vista el cuello,
bálsamo premeditado,
esencia hechicera.
Al posar la mano
en las frías caricias
de la ferrosa barrera,
escalofríos sin sentido,
ansias de poder desmesuradas.
Aventurarse a lo conocido
o a lo aún por conocer,
le cedió el testigo
al eterno sentimiento
de dulce placer.

Sopesado y repasado
el primer resplandor
de las velas a medias,
de la penumbra cegadora,
admitió los hechos con honor:
prisionera de su cárcel,
amante irremediable
de su apuesto carcelero,
cedió tímidamente a la presión
de las declaraciones sin control.
Caricias por saludos
y miradas directas al corazón,
sintieron detener el tiempo
en un instante eléctrico,
acelerado el pulso a ritmo del acordeón.
Suave tacto de la seda,
brillantes las copas de champán,
primer brindis certero,
"Al demonio todos ellos,
somos nosotros y nada más".
Gesto torpe,
cristales en el suelo
y afiladas las risas
con más descaro
que picardía.
Rubor en las mejillas
y se antoja aún más bella,
la refuerza la vergüenza,
un matiz especial
en sus ojos llenos de mar.
Se ablanda algo dentro,
por necesidad
pregunta al desconcierto:
¿es esto eso llamado amor
del que tanto oí hablar?
Voces de ninguna parte
y sentimientos que ya conoce,
le susurran lo que ya sabe,
respuesta más que evidente
a la melodía de sus pestañas.

Se consume
a partes iguales
la inquietud,
el momento
y la luz que los ampara.
Enmascara esta velada
de baile en Venecia
sin canales,
sin más música
que la que orquesta su pulso.
Afrutado un postre
que vaticina lo inevitable,
una despedida de momento,
un hachazo al cuerpo,
una bala paralizadora del tiempo.
La nata de sus labios,
deseo irrefrenable
de probar lo más dulce,
no se sirve con agua fría
sino con la piel caliente.
Irónicas las acciones,
pronostican la pausa
de una conversación,
una lucha a espada,
clara perdedora la razón.
Indeciso el abrazo,
un adiós no muy fuerte,
por si la vida lo escucha
y decide que eso era todo,
que habían tenido suficiente.
Silencio sensato,
punto de inflexión y cordura
que los pasos acompañan,
una vuelta terrenal
de paso por las nubes.
Se hallaron solos
en la distancia,
abrazados por la noche,
soledad momentánea
que las farolas guardan.

miércoles, 26 de octubre de 2016

martes, 25 de octubre de 2016

Incertidumbres

Te diria que vinieras
pero nunca sabria
si estas aqui o alli,
si permaneces impasivo,
si amaneces junto a mi.
Te confesaria que temo
pero nunca encontraria
si existen verdades plenas,
si nos aguarda el frio invierno,
si acechan las hienas.
Te contaria que acometo
pero sin sentir más que apatía
si el viento me corta la cara,
si resbala por el cristal la lluvia,
si ese segundero se para.

Me miraría para decirme
que no me quiero ver
si la sombra se empeña,
si la oscuridad nos suma en ceros,
si la linea de mi boca diseña.
Me ocultaría bajo las mantas
que se comen los mundos a mordiscos
si para algo sirviera,
si creyera en mis abismos,
si de verdad la fe existiera.
Me bañría en tus ojos
para quitarme los eslabones
si fuera ese verde su enemigo,
si cupiera en este desvario,
si luchara contra mi destino.

A todos contaría,
esta noche de horizonte incierto,
que el silencio es mi testigo,
mi más preciado baúl, 
y yo su siervo.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Mis ganas de ti

Veía el mundo de colores apagados,
solitarias las miradas escarchadas,
segunderos estancandos,
esperanzas adormiladas.
La piel moribunda en un pasillo,
automedicaciones torpes de hospital,
complicado todo lo sencillo,
celebraciones del mal.
Sentía vaciarse el alma por el sumidero,
pensamientos de espaldas al mar,
espirales saladas,
enormes las ganas de volverte a abrazar.

Una brisa pasajera de madrugada,
un sabor que se quería quedar,
me salvaste de mi avismo,
lo haces cada día al despertar.
Se heló todo el universo
con nosotros ardiendo en tu salón,
una burla se posó en mis ojos,
guerra declarada merecedora dela pasión.

Todos los besos y las declaraciones,
las caricias y miradas,
todas tus locuras con las mías,
las que nos quedan por hacer.
Cada una de las notas de nuestra canción,
cada uno de los gestos cómplices,
cada partida y cada encuentro,
cada manera de querernos.
Se me acabarían las palabras,
el sentido del tiempo y la razón,
se me cortaría hasta la voz
en este intento de por ti morir.

Y es que nunca quise tanto como a ti,
que te has convertido en mi razón de vivir.
¿Qué hacer? ¿Qué decir?
Me has devuelto las ganas de escribir.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Asedio por mar

Surca este barco
con proa salada
el mar blanco,
pulido,
de mi piel desnuda.
Se encalla
con proeza
en cada línea,
cada surco,
comisuras difusas.

Primero de la flota,
lo siguen mil
todos haciendo
el valeroso camino
del llanto;
lejos divisa,
el marinero,
larga línea
sin final
de madrugada.

Rema por mis pómulos
de nuevo sin control,
corta comunicación,
acallados monosíblabos
me rompen la voz;
aliento verdadero
con trasfondo
el dolor,
destino traicionero,
agorero de vocación.

Otro paso más
hacia el suelo,
yugular empapada,
pronuncio mi te quiero
con voz apagada.
Último navío
telonero del miedo,
acabaré odiando
la dulce navidad,
ese era tu desafío. 

martes, 30 de agosto de 2016

Preguntas anudadas

Tengo entre los dientes
una pregunta
temerosa y desvalida,
que desea pronunciarse
en cada beso
y en cada mirada.
Al filo de mi boca
se asoma con miedo
de quien se sabe
perdido y vacío,
incapaz de saltar.
En la comisura
junto al último beso
que me diste,
se cuelga, expectante,
a la siguiente función.

Tengo en el pecho
un nudo
contenido y asfixiante,
que quiere soltarse
con cada caricia
y con cada te quiero.
En el centro de mi alma
habita ya acomodado
como quien se sabe
tranquilo y sosegado,
en su zona de confort.
Al hilo del pespunte
tras este remiendo
que coses con esmero,
se asoma, desconfiado,
a todo tu corazón.

Son, sin más,
nudo y pregunta
uno sin remedio,
dos que lo son todo,
que empañan el cristal.

domingo, 28 de agosto de 2016

Trajes

Se puso el cielo
el traje de poeta,
susurraba secretos
a voces
bajo velos de recato.
Vaciaba ríos
de lujuriosa tinta
sobre llanuras
sinuosas,
elocuentes.

Acercándose,
pausado,
me mostró estrellas,
universos lejanos;
me hizo mira abajo,
al vacío clamoroso;
me observó pálido,
vislumbró mi verdad
con un soplo del viento;
me sonrió con calma,
incrédulo temeroso,
sabiendo lo que se avecinaba.

Me puse yo
el traje del amor,
gritaba historias
entre dientes
bajo las sábanas de nuestra cama.
Llenaba sin control
de besos apasionados
la espalda de quien amo,
valerosa,
acomodada.

Acercándome,
pausada,
le mostré mis manos,
cuentos callados;
le hice mirar arriba,
a la inmensidad del mundo;
le observé complacida,
mostraba mi alma
con una ola del mar;
le sonreí con calma,
loca enamorada,
sabiendo lo que me jugaba.

Nos pusimos ambos
el traje del otro,
comprendimos asintinedo
lo que se negaba
a quien lucha con dolor.
Nos cogimos
sincerados
de las manos,
ganábamos la guerra,
nuestro corazón.

sábado, 27 de agosto de 2016

Eres

Eres la suerte
de los besos por la mañana,
de las caricias regaladas,
de las miradas cómplices,
de los sueños compartidos.
Eres todas las cosas
restantes en este universo,
tejidas poco a poco,
nuestras manos entrelazadas,
un delirio al viento.
Eres el brillo
de los ojos
de quien se sabe ganador,
de quien no teme
ver el mundo en flor.

Un universo entero,
lleno de palabras de miel,
de mil futuros perfectos,
de canciones junto al mar,
eso es lo que eres.

domingo, 14 de agosto de 2016

Te escribo como diría el poeta

Te escribo
de rato en rato,
cuando no te tengo,
cuando estamos lejos,
cuando no te beso.
Te escribo
dándolo todo,
sin mesura,
ni principios,
ni finales traicioneros.
Te escribo
con la certeza por bandera,
que somos más que el tiempo,
que no nos controla
un momento.

Diría el poeta
que te escribiría
todos los versos esta noche,
pero te escribo a ti,
y a mi contigo.
Diría el poeta entonces
que me gustas más
cuando callas,
pero es magia cuando halagas
con tus manos mi cintura.
Diría el poeta finalmente
que juegas todos los días
con la luz del universo,
pero es tu encanto el que alborota
todas mis constelaciones.

Te escribo
esta noche de nostalgia,
algo borrosa,
sin tus caricias
en los senderos de mi espalda.
Diría el poeta,
hoy y sobre todas las cosas,
las más frías,
sobre todos los puertos,
que aquí te amo.

domingo, 7 de agosto de 2016

Encontrados

Colores sin sentido,
destrozan el paisaje,
sintonizan mis esquemas,
los desarman con una mirada.

Una brisa te despeina
y por una vez en esta vida
siento celos,
del viento,
de la lluvia,
de esa luz que te ilumina.

Fondo de escena polivalente,
tu cama o la ventana,
difuso en el objetivo,
entiende las intenciones.

Dibujas una sonrisa
por última vez en esta noche
antes de que el sueño te venza,
te abrace,
te envuelva
y nos dé una tregua.

Amanecer gris,
manifiesto de puertas hacia afuera,
el sol de tus ojos nos guía,
apagaste el universo entero.

Una caricia que me brindas,
inicio idílico de los días contigo,
una esperanza sobrevuela,
me amenaza,
me acorrala
y me pide que vuelva a mi cueva.

Persistente sentimiento,
amordazado entre nosotros,
susurra un ángel al pasar,
posibilidades de una dispersa realidad.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Mañanas contigo

En las mañanas sombrías
de lluvia,
de frío,
de calles mojadas;
apareces tú,
todo fuego,
todo calor,
todo dulzura;
para darle alas
a mi imaginación,
a mis ganas de besarte,
a ese quédate.

En las mañanas así
apareces tú,
para hacer mi vida mejor,
de sentimientos plena,
todo embriagado
al más puro estilo del amor.

jueves, 28 de julio de 2016

Sueños

Respiras
entre sueños
ante mis ojos
cautivados.

Sueñas
con la idea
del amor
entre los dientes
sin tapujos.

Y te observo
en esta noche
de verano,
del calor sin ti,
del malo,
del que no quiero.

Te buscaré
en sueños
que compartamos,
para darte un beso,
una caricia
directa al firmamento.

Inhalas
una vez más
sosegado,
dulce.

Recorro
cada centímetro
de tus labios
tentadores,
paraíso.

Y te siento
aquí conmigo
a cada instante,
contra mi espalda,
un susurro
directo a mi nuca.

Te encontraré
en mi corazón
que es tuyo,
para quererte,
un amor
hecho de titanio.

domingo, 17 de julio de 2016

Escribirte

Quise escribirte todos los versos
desde todas las persectivas que me ofrecían tus ojos.
Me llamaba la idea de tus labios
recitando palabras que poco a poco pensaba para ti.

Lancé todas las palabras al aire
sin necesidad de recogerlas,
con la completa intención de que formaran para ti
cuadros coloridos,
de mil estilos diferentes,
que te recordaran a mi
y te arrancaran una sonrisa.

Quise escribirte todos los versos
desde la lejanía que me hacía completmente subjetiva.
Me cautivaba la luz de tus historias
que siempre acaban con un ojalá estuvieras aquí.

Dejé la tinta correr por el níveo papel
sin miedo a tu reacción,
a sabiendas de que nunca estarían de más
en este nosotros,
que se completa con llamadas,
con deseos de abrazarnos
y de reencontrarnos cada noche.

Quise escribirte todos los versos
desde esta postura cómoda de la desvergüenza del papel.
Me enamoró cada una de tus peculiaridades
y entendí que sólo con un beso,
con un te quiero,
podía decírtelo todo.

martes, 12 de julio de 2016

Y mientras, nosotros

Es mientras hablamos,
mientras buceo en tu sonrisa,
en tus ojos aniñados
de recuerdos dulces,
de pasiones desenfrenadas,
de las ganas que te consumen;
que me atrapas un poco más.

Es mientras despiertas,
mientras te canto al oído
canciones sobre nosotros,
del amor sin disciplinas,
de sonrisas tímidas,
de confidencias compartidas;
que deseo estar allí.

Y es mientras duermes,
mientras te pierdes
en sueños infinitos
de abrazos elocuentes,
de miradas que se buscan,
de los labios que se encuentran;
que te vengo a escribir.

Te vengo a escribir en esta noche
de insomnio incorregible,
de tus respiraciones al soñar,
que soy culpable,
que me dejé llevar,
que eras todo lo que deseaba y más;
mi dulce estrella sobre el mar.

viernes, 8 de julio de 2016

Intrépidos

Como Colón con sus navieros,
has venido a atracar al puerto de mis ojos,
con semblante sorprendido
y las bodegas llenas de ganas.

Has hecho todo este viaje,
como Darwin en busca de las especies,
para acabar encontrándome a mi,
que en realidad eres tú.

Quizás fue cuando desembarcaste
que Tesla acudió en tu ayuda,
te contó qué era eso que habías sentido,
te dio el poder de poner nombre a esto entre nosotros.

No fue hasta bien entrada la noche
que la ciencia calló por el precipicio,
se fueron a deshacer tus labios
ante los medidos versos de Lorca.

Amaneciste platónico y anestesiado,
por ese Sol que Copérnico bien te había ilustrado,
pero no era tanto la luz tu sorpresa
como las ansias de un nuevo día en esta tierra.

A las pocas horas de tu aparición
eras Magallanes en busca de nuevos descubrimientos,
ávido de saber y de entender todos los surcos,
todos los pliegues, todas las historias.

Y así pasan los días,
de tú que me buscas y yo que te encuentro,
nos hemos dado cuenta de que al fin y al cabo sentimos
lo mismo que Narciso por su reflejo.

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Has llegado en ese momento preciso entre todo el caos, para ordenar el paisaje.
Has puesto filtros de color que acentúan lo que somos y cómo nos sentimos.
Has retomado esa canción que tanto nos gusta para darle al play de nuevo, para bailar juntos.
Has completado cada una de estas paletas de color que se antojaban grises.
Has dado vida a cada uno de los latidos, a cada uno de estos versos, a cada paso, a cada sonrisa sin sentido al recordar tu voz.
Has sido y eres el mayor de los descubrimientos.

martes, 5 de julio de 2016

Las leyes de tu cama

Las leyes de tu cama no tienen ni orden ni concierto,
las dicta el tiempo y la distancia,
se acumulan en la puerta cerrada por dentro,
quieren sembrar poco a poco la discrepancia.

Las leyes de tu cama son claras en cuanto a tu almohada,
es de ambos y nada más,
se refiere a mi cabeza en tu pecho apoyada,
a todos esos sueños que compartimos además.

Las leyes de tu cama las escribes tú conmigo
en un atardecer de colores vivos,
con cada paseo de tus labios sin vértigo,
sin necesidad de egos ni caracteres altivos.

Las leyes de tu cama trascienden el momento,
el espacio poco les aporta,
y aún a sabiendas de que esto es un burdo intento,
las escribimos, aunque no nos importan.

domingo, 3 de julio de 2016

Acciones de dos

Se perdieron en aquellas palabras de fuego, en la necesidad o el intento de no hacerse ilusiones, esas que crecían por momentos en el estómago y lo llenaban todo de un color especial.

Se prometieron no contar las horas. No echar cuentas a todos los minutos que faltaban para coger ese maldito avión. No pensar en que esos días iban a volar sin remedio alguno. No calibrar los tiempos de entre guerras, esas guerras de miradas y cosquillas en la cama, de las que proclamaban vencedores a ambos para concederles el más dulce de los besos.

Se miraron a los ojos a través de todos los píxeles que les separaban, con un brillo especial que las pantallas no podrían llegar a reproducir jamás, pero que se avivaba con cada mensaje, con una bonita fotografía de algo sin importancia.

Se concedieron el derecho de la duda, aunque sin darse cuenta habían disipado todas las dudas con unas cuantas frases a las pocas horas de conocerse. "Podemos pensar con calma, no hay prisa" se decían, pero es que el corazón iba diez mil pasos por delante de esta cuenta atrás que los impacientaba.

Se tejieron un futuro juntos sin saberlo, con planes aquí y allá, con la seguridad de que lo podían todo aunque supieran que les iba a costar cada adiós un poco más que el anterior. Se prometieron escapadas a cualquier rincón del mundo donde besarse fuera el trasfondo. Se llenaron la maleta entera de ilusiones y dejaron todo lo prescindible de lado, porque al fin y al cabo eran uno con el otro y no querían nada más.

Se dijeron tantas cosas sin decir nada, cuando una sonrisa y una mirada valía por todas los versos de Neruda. Se acariciaron todas las estrofas de las canciones de amor con la punta de los dedos, despacio y sin prisa por si se acabaran, y si lo hacían acabarían buscando una nueva excusa para reencontrarse.

Pero si algo hay que destacar, por encima de cualquier cosa, sin miedo, sin vergüenza alguna, es que se quisieron. Se quisieron hasta que la vida no les quiso dar más.

Fue entonces cuando se amaron de verdad.

sábado, 2 de julio de 2016

Cree

Creo que puedo asimilar
cada silencio de la gente,
cada voz en alza sobre mí,
el peso de los años.
Cada adiós sin remedio,
cada quimera que me regale la vida,
el color desvanecido del invierno.

Creo que puedo soportar
cada roce sin sentimientos,
cada latir que no nos dice nada,
las miradas sin luces.
Cada saludo sin querer,
cada lágrima al borde del armario,
el calor de una noche de insomnio.

Creo que puedo, o debo,
olvidarme un poco más,
sentirme un poco menos,
las cicatrices de la edad.
Desabrocharme las vergüenzas,
rendirme a las evidencias,
el sueño que me vence.


viernes, 1 de julio de 2016

Acabados

Se me acabaron todas las páginas del calendario y todos los segunderos de los relojes digitales.
Se me acabaron las ganas de una lucha sin cuartel contra otros labios y otros nombres.
Supongo que se me acabó todo lo malo de repente y sin tener que meditarlo mucho.
Y es que quizás haya mil mejores, pero se me han acabado las ganas de búscalos.

martes, 28 de junio de 2016

El reloj

Me miraba el mundo con ojos endiablados,
con la incomprensión como firma,
intentando meterme en cintura,
abanderados de la causa del tiempo.
Me observaba la gente confusa,
presa de las modas pasajeras,
insensatos, envidiosos de esta cruzada
de mis pensamientos contra el universo.

Me atrapaban estas cuatro paredes,
con la contra entre los labios,
intentando impedir nuestro encuentro,
luchadoras amigas de la distancia.
Me comían las inquietudes,
sabedoras de mis miedos más aférrimos,
ponzoñosas, endiabladas en el alma
de quien desea sin miedo unas llamada.

Me descubrió mi reflejo en el cristal,
una nueva dimensión desconocida,
un atisbo del brillo perdido,
quizás una quimera enrevesada.
Me descubriste tú entre la gente,
los miedos a flor de piel
y las espectativas por los suelos,
un amanecer de sueños incesantes.


sábado, 25 de junio de 2016

Acordarse

Me acordé de ti en las mañanas frías,
en un pestañeo fortuito.
Me acordé de ti entre las sombras
y con los abrazos de la gente.
Me acordé de ti y de tu sonrisa,
esa que me dedicabas sólo a mi,
esa que parecía algo especial.
Me acordé de ti cuando me perdí,
cuando el rumbo ya no era fijo
y mi vida daba vueltas sin concretar.

Me acordé de mí en las tardes de calor,
en unas lágrimas que no eran mías.
Me acordé de mí bajo el sol
y con la soledad más absoluta.
Me acordé de mí y de mi tristeza,
esa que afloraba con cada pelea,
esa que te hacía superior.
Me acordé de mí cuando me encontré,
cuando cogí las riendas
y se marcaba el camino en el sendero.

Me acordé de ti en la noche,
en un incesante desconcierto.
Me acordé de mí en la nieve
y tiritando de frío el corazón.
Me acordé de ti, de mí y de nuestro vaivén,
ese entre la felicidad y el vacío,
ese que no nos dejaba dormir.
Me acordé de mi, sin ti, cuando desperté,
cuando supe que eras pasado
y se apagaba la melodía de esta triste canción.

jueves, 23 de junio de 2016

Ir

Voy a escribirle a esta canción desesperada,
o al viento que arrastra mi pelo bajo la bufanda.
Tal vez a las olas que acarician mis pies,
o a lo imposible que fue levantarse esta mañana.
Voy a escribirle a todo a la vez,
y a nada demasiado concreto,
por si me asusta lo que dice mi alma
o por si me vuelve a jugar una mala pasada.

Voy a escribirle a cada recuerdo,
pero no a los que me hacen sentir bien,
sino a todos mis errores,
a los que me han hecho así.
Voy a escribirles a todas esas malas sensaciones,
todas esas que me recorren el cuerpo,
día sí y día también para mortificarme
y les voy a pedir que no vuelvan más.

Y por mucho que les escriba esta misiva,
algo desesperada y con la gracia de lo fúnebre,
sé que me omitirán sin más
y volverán todos los días de mi vida sin falta.
Por mucho que les ruegue clemencia,
o quizás un golpe algo menos directo,
sé que van a marcar lo que me queda de vida,
si es que aún queda algo en este cuerpo inerte.

Y por poco que quiera reconocerlo,
tras una sonrisa algo enmascarada
y una luz en los ojos hace mucho apagada,
dolerá un poco más cada vez hasta que no lo aguante más.
Por poco que acuda a sus encuentros,
me buscarán igual como buscaba esa canción,
esa triste melodía que me deja otro surco,
otra herida de guerra de la que no me enorgullezco.

Voy a dejar que la vida me dé una tregua,
por obligación y sin necesidad alguna,
de la poca felicidad que me regala con cuentagotas
para ver si así se da cuenta que no soy yo a quien busca.
Voy a dejar que me destroce un poco más,
por si le da por mirar y ve que no queda sangre,
sólo arañazos en la piel que no se van con agua fría
y un puñado de lágrimas que no puedo llorar por la sequía.

Voy a dejar que pasen las horas
mirando a un punto fijo sin noción alguna.
Que por mucho que me cueste
me envenene un poco más la melancolía.
Que por poco que me sobre, sean en algún momento
las ganas de seguir aquí las que me lleven.
Voy a dejar de escribir
y que por poco o por mucho no sea yo quien decida.

Necesidades

No necesito señales,
ni marcas en el calendario,
para recordar el día,
que me diste un beso.
Ni tampoco cerrar los ojos,
ni apartar la mirada,
para saber lo que quieres
y mira que sé bien de eso.
No necesito que hables,
o que respondas a algo bonito,
si con una mirada me lo dices todo
y me haces que en ella me pierda.

Lo que sí necesito
es que me quieras,
que me quieras fuerte,
que me dibujes ese corazón
todos los días en los ojos.
Y necesito que me beses
con esa pasión y dulzura,
con esos abrazos que saben
a todo aquello que deben saber las nubes.
Y necesito que seas tú,
porque no hay nadie mejor,
que no cambies nunca
a no ser que sea en esta lucha,
sin cuartel y sin demora,
en tu cama.

Sé tú y sé conmigo,
sé siempre todo esto,
todas estas cosas buenas
y todas las malas que quieran venir.
Si necesito algo,
no es que tú seas tú,
o que yo sea yo.
Si quiero algo
es ser nosotros.

sábado, 18 de junio de 2016

Para quedarte

Seguridad, compañera,
hoy has vuelto para quedarte.

Me has dado todo lo que añoraba,
las sonrisas al despertar,
un filtro esmeralda
para esta vida absurda
que ahora se vislumbra un poco más.

Me has dado un aliento,
un poco de aire,
un plan de perderme para bien,
frases que dicen mucho más
de todo lo que puedo entender.

Me has dado calor,
la emoción de una cita de verano,
de un helado en el parque,
una sombra de los árboles,
y un beso de madrugada.

Me has dado alegría,
de un trabajo bien recompensado,
la vista panorámica en un paseo,
esa adrenalina después de saltar
hacia el vacío y sin paracaídas.

Compañera, fiel amiga,
hoy has vuelto a mi vida,
con unos ojos preciosos,
y una sonrisa que regalarme.
Hoy, hoy volviste para quedarte.

jueves, 16 de junio de 2016

Un adiós

Se va a cruzar en mi mente
un adiós absurdo al mundo,
a las cosas tangibles,
a las melodías
y a los colores de estos ojos.
Un adiós que no suene,
que nadie oiga,
que me lleve lejos
a lugares más benevolentes,
y me deje desde allí ver el mar.

Se va a cruzar en este entuerto
un punto ciego sin retorno,
un callejón de fondo,
una muralla delante
y luces cegadoras sin sentido.
Un punto ciego enfocado,
directo a las heridas,
concienciado a manipularme,
peleador nato
y destructor natural.

Adiós y este punto de no retorno,
ya cruzados y enfrentados,
concilian tregua a mis espaldas
contra mi persona,
contra mi voluntad.
Eternos rivales se saben vencedores,
con las luces del alba,
con las manos ensangrentadas,
con la soga al cuello
y ese olor rancio a pasado.

Se va a cruzar en el ahora
una derrota poco evitable,
un momento de autodestrucción,
eterno e inmoral,
infinitamente perfecto.
Un odio infinito,
una bella caricia con la muerte,
una dulce melodía fúnebre,
una tumba de mármol blanco,
un adiós, al fin y al cabo.

martes, 14 de junio de 2016

Las camelias

Ha llegado la noche de brujas, como todas las noches desde hace unos meses, para traer mis miedos a mi vera, para que los vele y los ampare de este mundo cruel que intenta desvanecerlos.

Con mi túnica roída por los años, vieja y sucia hasta el punto de que no recuerdo ni atisbo su color, me adentro en el páramo lleno de niebla. Vuelvo a sentir en esta noche una vez más el frío del terreno empapado por la lluvia que no ha cesado durante estos días, aunque aparentemente todo haya sido un sol brillante y un cielo espectacular que regalar.
Me acaricia la planta de los pies cada brizna de este césped, que muere a mi paso para hacerse más oscuro, más seco, más frío aún. Se enredan en mis harapos todas esas flores ahora mustias, sin vida alguna, que antes representaban mis sueños y mis esperanzas. Me acompañan las arañas y algún que otro insecto en el camino, como en un intento de burlarse de mi, como en una bella alegoría de que he llegado al más profundo rincón de todo cuanto conozco y siento.

Tras atravesar el páramo, el cual se hace interminable en los días donde el calor no tiene piedad, llego a la verja desvencijada que me he jurado mil veces que arreglaría. Será que no me quedan fuerzas, ni ganas. Será que me da igual quién la traspase porque no hay nada más que puedan destruir, ya todo es cenizas y escombros, nada de valor que saquear en esta villa en un rincón de mi alma.
Ante mi, un palacio fastuoso de piedra lúgubre se alza, pesaroso y con aires de grandeza de tiempos muy pasados me juzga desde su posición altiva. Nunca conseguiré entender por qué lo hice así, por qué le di el derecho a guardar todos mis miedos y tomar el control en las noches de insomnio y las horas de dolor punzante más allá de mi estómago.
Y aún así, entro por esa puerta que pesa tanto como los años que cargo, que no son muchos, pero que me han colmado la paciencia. Un tenue luz atraviesa el recibidor empolvado, lleno de terciopelos rojos que cubrían esa bella escalera de oro, en la que tiempo atrás corría la pasión y los bailes alocados. Los cuadros se amontonan sin ton ni son en las esquinas y mis baúles aún siguen sin vaciar. Será aún me resisto a que esta sea mi morada, o quizás me dé ya un poco igual que ese vestido negro no se arrugue, porque nadie me quiere volver a desnudar de él. Será que he dejado un poco los brazos caer.
 Recorro la escalera y cada una de las estancias que me hacen recordar, algunas me llevan a historias de pasión que tienen más de imaginario que de real, otras me conducen a la cruda realidad de mi soledad y nada más. Y es cuando llego al último piso que dudo si quiero pasar, por mucho que mi fiel amiga encapuchada me espere fuera con esa sonrisa endemoniada que me hace tiritar.

Cruzo la puerta con aires de decisión y valentía, aunque qué absurdo si ella puede verlo todo con sus ojos del tiempo. Siempre es cordial en sus formas, pregunta por mis hazañas desde nuestro último encuentro aunque las conozca mejor que yo misma, halaga algún punto de mi desmejorado aspecto y se dispone a darme el golpe final, arrojando a alguno de mis miedos contra mi para que la falta de sueño se apodere de mi.
Pero esta noche es especial, es diferente. Esta noche ha traído con ella a un viejo amigo al que no sé si me alegro de ver, al que no sé si aún guardo rencor. Y me arroja al peor miedo de todos, aun sabiendo que después de tanto tiempo he adoptado esas flores como mis predilectas.

"Eres como las camelias, tus ojos y tu corazón son los más puros que he visto jamás", me dijo esa sombra que parecía conocerme bien.

Y sin más, caigo al vacío de las bellas flores con la oscuridad más absoluta. Será mejor que me acostumbre, voy a pasar aquí mucho más tiempo del que jamás reconoceré.

lunes, 13 de junio de 2016

Planes contigo

Voy a hacer mil planes contigo.
Para ir a la playa
en un día de sol horrible,
o para subir a la montaña
cuando la ciudad nos coma.
Planeemos una escapada
un fin de semana cualquiera,
a donde sea,
me da igual si es contigo;
si hace frío fuera,
o si el calor nos invita al agua,
todo me da igual,
si es contigo.
Planeemos una cita,
o dos, o cuatrocientas.
Planeemos vernos por sorpresa
y olvidemos el calendario
o el reloj de tu cuarto.
Planeemos una noche de estrellas,
un amanecer en la arena,
un paseo por el bosque.
Planea todo conmigo,
menos el amor que compartimos,
esos momentos de pasión que vivimos,
o las duchas en verano.
 Planea conmigo lo que quieras,
que yo lo quiero todo,
y más si es contigo.

viernes, 10 de junio de 2016

Al sudor frío y la sangre caliente

Es a esta hora,
de calor sofocante
y de un sol que nos abrasa,
que tengo frío.
Serán los nervios,
o el saberte deseoso,
o quizás tu sonrisa pícara,
que me produce escalofríos.
Serán las manos temblorosas,
las ganas de besarte,
o de verte,
o de mirarte a los ojos y perderme,
o de sentirme a salvo de nuevo,
o quizás todo a la vez,
pero siento frío.

Es a esta hora,
a la que nadie sale,
a la que nadie abandona la sombra,
que me asomo a la calle para buscarte.
Serán tus mensajes,
o tus misivas menos indecisas,
o tu seguridad al cautivarme,
que me aventuro al bochorno por ti.
Quizás sea todo junto,
o el hecho de sentir algo más,
la necesidad de saber qué piensas
o qué quieres de manera real,
la calma en tu semblante,
o el deseo de verme desnuda pasear,
pero siento la sangre arder.

No sé si es el frío de los nervios,
o el calor del deseo que nos guardamos,
que me hacen escribir mis dudas,
más aturulladas,
más confusas,
más claras que nunca.
Sea como sea,
sólo te pido que te lleves con tu calor,
mi frío.

martes, 7 de junio de 2016

Mensajes al alba

Tú me dices que piensas en mi medio dormido, y a mi me despierta el sólo hecho de pensar en ti.
Me tientas para que te enseñe lo mucho que te echo de menos, y lo que no sabes es todo lo que te diría si supiera que no habrá miedos de por medio.
Te escribiría esa cama todas las noches mil poemas, para que no los entendieras, y con una excusa perfecta nos llevara la conversación a cualquier derrotero, a cualquier otra parte.
Te leería mil historias y escucharía contigo todas esas canciones que me muero por cantarte.
Te miraría a los ojos para perderme en ellos y no volver a la realidad jamás.
Te diría todo esto si fuera un poco menos cobarde y un poco más descuidada.
Te contaría que no importa el tiempo o las velocidades, si al final de todo estás tú, me quedo sin casi pensarlo. Sin casi ser consciente de ello. Sin casi darte motivos, para que los encuentres tú solo.
Te diría tantas cosas que se me quedarían cortas todas las palabras del universo entero.

Te diría que tú, tan bien como yo, sabes que con un par de palabras te lo diría todo.

lunes, 6 de junio de 2016

Poema VIII. Sobre las prisas y las pausas

Son las prisas y las pausas
las que matan,
o tal vez avivan
la sensación de algo certero,
la visión de lo imposible.

Prisa, mujer pretenciosa,
abarca todo cuanto puede,
bebe de la impaciencia,
de las ganas de un beso,
de las decisiones sin pensar,
de los últimos alientos.
No entiende de ti y de mi,
ni de la situación que nos desborda,
ni de mis miedos,
ni de tu angustia.
No entiende el paso de las horas,
de lo correcto o lo verídico,
de tus ojos o mis llantos,
de mis huidas y tus tangentes.

Pausa, descuidada pero metódica,
freno descontrolado,
se alimenta de mi dolor,
de la necesidad de que corra la vida,
del ansia de que me lleve la muerte,
de los precipicios con los que coqueteo.
No va con ella la necesidad,
las ganas o la codicia,
los testigos o las sombras borrosas,
las palabras que no fluyen.
No va con ella mi lacayo,
sí mi verdugo fiel,
mi eterno enemigo,
mi acompañante de noches plomizas.

Prisa y pausa, amigas contrarias,
duelistas de mi espacio vital,
se juegan los trastos de mi vida,
se llevan a la batalla mi alma,
se disputan mi ansiedad.
Pausa y prisa, enlace de elocuencia,
reinas de mi desesperación continua,
se mofan de todo cuanto deseo,
no tienen piedad.

sábado, 4 de junio de 2016

Poema VII. Sobre la momentaneidad de los tiempos

Se ha venido a parar el tiempo
en este momento,
breve pero intenso,
en el que la complicidad nos enlazaba
y nos llenaba una sola mirada.
Se ha parado
aquí y ahora,
con desconcierto de la gente,
con un silencio que me envuelve.

Detenido me busca,
me observa jocoso.
Sabe que me asfixia,
que me mata poco a poco
el saber de una muerte prematura.
Detenido me examina,
se ríe a carcajadas
de saberse poseedor
de lo que tanto quería.

Se ha parado el tiempo en un segundo,
para romperme la razón,
o tal vez sólo la voz.
Se ha parado para quebrarme
la poca cordura que me queda
en dos.

viernes, 3 de junio de 2016

Poema VI. Sobre el camino figurado.

Es este camino
mi vida entera,
una frase inacabada,
una gota de tinta forzada.
Se dibuja y se emborrona
entre los días y las horas,
mi mano la traza decidida
cautiva de una idea perdida.

Es este camino,
mi reflejo inherente,
un simple espectador,
un complejo admirador.
Sigue hacia delante
con promesas descaradas
de colmarme de razones,
de cautivarte con ilusiones.

jueves, 2 de junio de 2016

Poema V. Sobre lo que guardamos y callamos.

Me guardo un apelativo
en el fondo del bolsillo,
para cuando bajes la guardia,
para los momentos que contigo vivo.
Me guardo las emociones
en el rincón de la habitación,
hasta que nos encontremos en el centro,
hasta que se inicie esta batalla.

Te guardas tus razones
en un cajón sin mi nombre,
bajo afinidades con los elementos,
bajo amistades duraderas.
Te guardas las formas
esparcidas por el suelo,
ante las miradas incrédulas,
ante las malditas apariencias.

Se guarda el destino un revés
siempre a nuestra espalda,
para que temamos su llegada,
hasta que no podamos más.
Se guarda, jocoso, el futuro
que nos describe a ti y a mi,
bajo una apariencia de algo nuevo,
ante luces difusas.

Me guardo mis miedos
sin poder del todo esconderlos,
y tú te guardas tus pensamientos
por miedo a una avalancha,
se guarda el destino el derecho
de dejarnos en la estocada.

martes, 31 de mayo de 2016

Poema IV. Sobre el fuego que no cesa.

¿Qué son en este mundo
dos minutos de vacío
que no se puedan llenar
con un poco de fuego,
de gentío?

No son las doncellas,
ni lo príncipes azules,
más que meras sombras
en este ambiente de constelaciones
en el que mi piel pules.
No son tampoco
las ganas de algo tórrido,
ni los deseos de querernos,
los que me impulsan a tu boca
de estos pensamientos sórdidos.

¿Qué es este mundo
sin tus labios jadeantes,
sin tus besos alocados,
sin tus manos que me envuelven
y se vuelven en mi espalda inquietantes?

No es el duende de tus ojos,
ni los cruces asesinos,
más que meros espectadores
de todo esto, nuestro prohibido
mundo lleno de inquilinos.
No son las luces o las horas
las que dictan nuestras ganas
de comernos con los ojos
y devorarnos con la boca
hasta el final de las mañanas.

domingo, 29 de mayo de 2016

Poema III. Sobre los besos.

Los versos salen en tropel
desde mi alma
intensa y desmesurada,
a este difuso papel;
se sientan prisioneros
de tus ojos cautivadores,
me llaman a quererte
sin tregua ni cuartel,
de nuestra pasión herederos.

Se acontecen las emociones
en este mundo tuyo y mío
que nadie controla,
del que nadie tiene nociones;
toman tus ojos a los míos,
y me llevan a lugares lejanos
en los que me refugio,
nos hacen especiales,
nos apartan del gentío.

Quisiera decirte que te quiero,
y gritar que me da igual,
que el tiempo es relativo,
que por ti muero;
y bailaremos entonces a medianoche,
tu cuerpo con el mío,
siendo la luna y las estrellas testigo
de nuestro bello desvarío,
del amor el puro derroche.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Poema II. Sobre los descubrimientos.

Suena en el ambiente
la rancia melodía de tu nombre,
tal vez espera volver a encontrarte
igual que te conocía yo.

Sonaba en mi cabeza
ese ruido de nosotros que no calla,
esos dos bandos,
del contigo o sin ti,
de mi sangre a cada instante,
de tu escarcha y tu actitud.

Siento que me quema
tu presencia inexistente,
en las cosas que quedan
tras la lucha sin cuartel.

Sentía entre mis dedos
algo turbio que no podía ver,
ese matiz que no mostrabas,
ese fingido interés
sobre las cosas más pequeñas,
o quizás sobre el mundo al revés.

lunes, 23 de mayo de 2016

Poema I. Sobre los miedos a lo desconocido.

Me iba acercando,
a cada paso,
a cada instante,
a un precipicio insalvable,
a un abismo sin ti.
Salté y caí,
sin ayuda o salvaguarda,
a un universo en espiral
de plena oscuridad
y temores ávidos de sangre.

Me alejé sin remedio,
de esta llama que consume
y no deja pie al miedo.
Me guardé aquellos juegos,
entre las sábanas
y las luces del alba blanca.
Confundí mi bando,
vi que este no era mi sitio,
que aquella no era yo.
Derrumbé cada obstáculo,
para cerrarlo tras de mi,
con un muro más sólido,
una barrera inquebrantable.

Sonaban los violines a lo lejos,
de lo que pudimos haber sido,
de quienes se miran cómplices.
Entendí entonces,
ilusa de mi,
que no todo estaba perdido,
que la distancia todo lo cura,
y más si me voy contigo.

viernes, 13 de mayo de 2016

Arrecife y miedo

Si te fueras hoy
de esta vida en mi cabeza,
de esta extraña sensación,
querría morir.

Buscaría la forma,
la sencilla manera,
la idea más absurda,
para volverte a encontrar.

Serías un reto,
un bello sueño,
una meta personal,
un deseo irreal.

Serías las bellas rosas,
las suaves camelias,
las lilas finas,
la sombra de un árbol al pasar.

Serías todas las cosas,
de este mundo al final,
de este sueño que no acaba,
del cual no quiero despertar.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Tú.

De la tormenta
y lo torrencial
apareciste tú.
De la lluvia
y los colores,
la miel en tu mirada,
y las noches sonrosadas.
De los cuentos,
de la labia,
las historias que no acaban,
las canciones que nos maclan.

De lo sórdido
y lo divino,
apareciste tú.
De tus manos
con las mías,
del saber de tus encantos,
de un adiós a lo demás.
De esperanzas,
de pasiones,
de las más bellas emociones,
de sencillos corazones.

Apareciste tú,
de la nada y sin saberlo,
de cosas que no debo,
de sonrisas por las que muero.

martes, 8 de marzo de 2016

Búsquedas

Busca en cada calle,
es las esquinas,
en tu sombra
y en las miradas vecinas.
Busca en mi sonrisa,
en las fachadas,
en las luces de la primavera,
en las sinceridades malvadas.

Busca en cada cosa,
en lo masivo y lo distinto,
lo igual y minucioso,
lo sencillo y capaz.
Busca la inocencia
en los pensamientos perdidos,
los que me llevan al rio
de tu despertar con el mío.

sábado, 20 de febrero de 2016

Desamparo

Te pido un rescate,
con la miel en los labios
y un no en el ambiente.
Te pido que me salves de este sin vivir,
que me des la mano,
un golpe certero que me quite la razón.
Te pido que me llames,
aún cuando me vaya,
aún cuando ya no quede nada.
Te pido un argumento,
un tamiz por el que mirar,
un cristal que vele lo poco que me queda.
Te pido que me lleves,
amiga mía, la muerte,
para no volver jamás.