martes, 22 de abril de 2014

Existencias inexistentes.

Sean benditos
los vientos de tu nombre
y tus aires de grandeza,
amargos cual veneno
diluido en licor dulce
de moras y cerezas.

Sean bellos
los recuerdos
que aún no han sido escritos,
tinta suave
rojo sangre
de puntadas de la tierra.

Sea condenado
tu descaro amañado
y tus ojos pecadores,
fervientes, deseosos
de furor
y de fuego.

Sea la luz
de tu mirada
morada de la mía,
desangelada en la locura
de tenerte en los brazos,
de soñarte con anhelo.

Sea cual sea
no importa tu nombre
o acaso tu destino,
sólo ruego,
clamor de cielo,
que sea al fin conmigo.

lunes, 21 de abril de 2014

Ojos de otoño

Caí en el azar
y en la pérdida de lo perdido,
gozando de victoria
inexistente y fortuita,
sencillamente azul
un reflejo de tu mirada
jugando con mis colores,
dura madera,
me envolviste.

He caído
en el pozo de tus encantos,
ingenua y taciturna
esperanza clama mi huida:
"Al albor de tus destellos
seguiré a quien me hechiza"
pasmada, comedida.

En ese bosque
de tus ojos de otoño,
he perdido mi voz
y mi voto,
he dejado a lo profundo
consumir mis alegrías,
y si por fortuna te encontrase,
serías esa luz,
clara y de día.

No hallo ni quiero,
la salida de mi enredo,
ni de mi manos
paseantes de tu pelo,
ni del amor,
siquiera del desenfreno,
de mi osadía de buscarte
sin descanso ni demora.

Encuentro al fin el agua,
oasis del desierto mío,
ilusión maldita
jocosa de mis emociones,
tiembla el desengaño
con suave canción de cuna.

Muero ahora
en estos versos
por la desdicha de no encontrarte,
de no tenerte,
de que no me ames.
Muero ahora
en este instante,
en el momento de tu ida,
en el anuncio de tu llegada.
Muero ahora
extenuada,
con la voz apagada,
sin razón
por la razón de mi vivir.

viernes, 18 de abril de 2014

A la muerte justificada, allá donde vaya.

He soñado tantas veces
con el sueño de besarte,
se repite incesante,
me atormenta en la noche.

Soñaba que era doliente
de tu adiós
o tu te quiero,
pensaba con paciencia
que tu amor sería eterno.

Despertaba en la penumbra,
morada del desconsuelo,
que venías a buscarme,
sin llanto,
sin anhelo.

Alumbraba el día
cuando te vi llegar,
moribundo y sin cobijo,
harto cuidado del reproche.

Y sobre las sábanas vacías
que ahora claman mi ausencia,
llené de la tuya
sus agonías,
hice de tu cuerpo
el ente de mis encantos
de frío hierro y grave espanto.

Icé la ira contenida
con suave beso de muerte,
calmé mi sed con tu sangre
y el dolor con el detrozo,
porque era ahora el oro el que no lucía,
ni yo la que temía.

miércoles, 16 de abril de 2014

Hijos de pasiones imprudentes.

Sin gestos ni miradas
se detuvo la vida,
se fueron corriendo
los albores
y dejaron abiertas las heridas
profundas del corazón.

Me helaron las llamas
de la sal y el azufre,
que queman y se apagan,
arrollan caricias,
poco a poco se pudre
nuestra historia en el salón.

Barrera infinita
separó el contacto
de un ángel y alguien más,
aún sin saber quién, arrojó,
cual artefacto,
mis palabras como aberración.

Cruz de cruces
la mía por querer robarte
el mayor de los besos,
ese menor de los pecados,
hijos de Marte,
creadores de agitación.

viernes, 11 de abril de 2014

KO

Cada loco busca en sus mentiras un refugio que le brinde algo de claridad al mundo gris, pero si otro loco te intenta dar luz, deberías aceptarla...

Supongo que perdí la batalla sin darme cuenta de que luchaba contra la inmensidad de lo oscuro, de la nada, y de ti.