viernes, 28 de febrero de 2014

Muerte

Nadie sabe la muerte,
mensajero incrédulo
e inquisitivo,
todo lo observa,
todo le inquieta.

Nadie sabe la muerte
ni sus pasos sentenciosos,
aún anunciada
se duda,
el corazón aprieta.

Redimidos en habitaciones
de paredes de luz
y cántaros de arena,
ahogo en el vacío
a punta de escopeta.

Asustadizos los ojos
de quien duda
la fiereza de las almas,
vano intento
por alcanzar una meta.

Ni la misma muerte sabe
lo que la eternidad,
entre sus brazos de hielo,
le depara
o le deja en las llanuras.

Muriendo en vida,
sentimos la pena
del que no ama
o aquel que no quiere ver
ni la verdad más pura.

Muerte y vida simbiontes,
unidos por el paso de las eras,
cayendo lentamente
de su pedestal
y su armadura.

Acercándose el silencio
de una eternidad que no cesa,
mi tumba se cierra
y con ella mi muerte,
bendita si ésta mi tortura.

domingo, 23 de febrero de 2014

Rescate

Rescátame mañana
cuando todo esté dormido,
cuando no haya nadie,
ni la misma salvación,
cuando caiga el sol
ante la lluvia rendido.

Rescátame esta noche
de frío intermitente,
de oscuridad incesante,
de tinta teñida de sangre,
de dolor acuciante,
de amarga soledad.

Recátame ahora
sin esperar
por si el mañana no aparece,
o se derrumba a los pies
de la cama en la que yazco.

Rescátame sin remedio,
de la multitud que me destierra
y de los que nunca llegan,
del lecho acribillado
hecho helecho arborescente.

Rescátame cuando lo grite,
en silencio,
en una sucia esquina,
sobre los pies agazapada,
mirada intranquila.

Rescátame sin yo pedirlo,
cuando lo veas en mis ojos
pidiendo auxilio,
cuando queden los recuerdos
ahogados en las lágrimas.

Rescátame en otra vida
porque en esta se te hizo tarde,
se nublaron las calles
con tu ausencia,
se llenaron de tu nombre.

Todos

Todos somos hijos
del fuego
y del hiel,
de las mentiras,
de la luz
y de la miel.

Todos amamos el fuego
cuerpo a cuerpo,
con las mentes
en la lumbre,
serenados los labios
con besos hirientes.

Todos odiamos
y tememos a la par,
maldecimos los sonidos,
los dejamos ir,
ignorados los caprichos
en lo amargo perdidos.

Todo odio,
todo engaño,
todo fuego del azar.
Todos siempre,
nada nunca,
en el juego de amar.

martes, 18 de febrero de 2014

Punto forzado

El por qué de forzar las situaciones no lo entenderé nunca.

Entes ajenos fuerzan un momento que podría pasar desapercibido y seríamos felices con ello pero, en opuesto, buscan la manera de satisfacer su ego o ansia, buscan llenar un hueco porque la sociedad impone dar de lo que recibes, ni más, ni menos.

Para mi es absurdo, porque simplemente yo no lo veo, para mi no existe. Es algo a lo que se refieren de continuo y de plano, de forma rotunda y contundente como si quisieran hacer entrar en razón a una mente endiabladamente triste. Es curioso como la causa última de todos los embrollos se acaba materializando en esa palabra, de seis letras, que me martillea con recuerdos que preferiría no poseer. Pero es así, para algunos es alegría y simpatía, ese "no sé qué" que te cosquillea el cuerpo a las puertas de una sorpresa. Para mi significa cargos ajenos, innecesarios para personas para las que soy la perfecta prescindible...aunque a todos nos guste una sorpresa, aunque quisiera llorar de felicidad por ello, la tristeza lleva todas las de ganar en cada batalla, pues lleva el arma más afilada de todas: el remordimiento.

lunes, 17 de febrero de 2014

Admisión de vista

Hoy le he visto.

No sabía que el amor dulce podía ser amargo veneno.
Me recorrieron los escalofríos, se heló el presente y, por arte de magia, el antes era un ahora que yo ya no quería, que incluso aborrecía desde hace un tiempo.

Me hizo el alma confusa saltar, asomarme con miedo a un cristal que me daba la inmunidad, y le vi alejarse como quien ve marchar al demonio después de que le hayan dado una paliza monumental.

No quise admitir el dolor, leve o punzante, supongo que no lo sabré nunca gracias a los nervios ajenos o a porque no quise darle importancia. No quise admitir lo evidente, ni tampoco el hecho fraccionario y mimético de que me pregunté qué habría pasado, qué sería de mi habiendo sido el pasado distinto.
Acto seguido recordé una tarde que parecía ya lejana cuando en realidad hacía sólo unas horas de aquello.

No quise admitir en voz alta la pena en cierta parte de que aquello se fuera por el desagüe sin haberle podido dar más opciones al destino, mas que nada porque las oportunidades uno se las gana con algo más que falsos perdones. Tampoco admití demasiado alto que en parte me alegrara por aquel mismo hecho, porque todo eso me dio lo que tengo ahora después de tanto dolor.

Admitido o no, el hecho es que le vi.

domingo, 16 de febrero de 2014

Olvido

El olvido el algo volátil,
se funde en el aire,
se lo llevan los vientos,
se evapora
como las gotas de agua
en la piel del verano.

El olvido concede respiros,
brisas de cambio,
renovados amores,
indiferencias incandescentes.

Nada evoca el olvido,
nada lo espanta,
nadie le invita,
nadie lo recibe.

Olvidar es algo bello,
nos hace felíces,
nos hace daño hasta matar,
nos da indiferencia,
llanto y pesadumbre.

El olvido permanece
y se deshace a la vez,
le tememos como a la pólvora
y le necesitamos sin remedio.

El olvido lo es todo,
es la vida misma,
es renacer y morir,
es la muerte en su lecho,
es la agonía de los vivos.

viernes, 7 de febrero de 2014

Recuerdo de un beso apasionado

Huidos
y entregados
a una burda
y alocada mentira,
en un sueño
ahogados,
en una escalera
hijos de la ira.

Fugaz
y acalorado
un beso
contra una pared,
un abrazo
y me cogiste de la mano,
una sonrisa
y calmaste mi sed.

Sentido
cada poro
de tu cuerpo
contra el mío,
fuego fatuo
incoloro,
te perdiste
entre el gentío.

lunes, 3 de febrero de 2014

Mirar.

Miré la hojarasca como quien mira a sus antepasados con los cristales del tiempo lejano, y pensé que los albores se hacían sombras, y las sombras se tornaban en albores, albores lúgubres que algún día me reprocharía cada mañana con mi reflejo inquisidor delante.
Miré también las colinas, los valles y los montes, y me recordaron a mi cuerpo y a sus entrañas, a las manos que por él paseaban, a las formas que la naturaleza delineó a semejanza de algo ajeno y vinculado por raro que suene.
Miré en mis sombras, en mis sueños, en los más profundos deseos. Y encontré el dolor y la sangre que corrían como la pólvora por el motín del bandido armado. Encontré en un vistazo un miedo atroz a lo que conocía y un monstruo en aquello por conocer.
Y entonces miré a mi vida, a ella misma materializada en un cuerpo humano que parecía darme el aliento y quitármelo a la vez, y descubrí que no son rosas las rosas de cerca, ni fresco el viento a lo lejos.