martes, 9 de enero de 2018

Se me hace Enero cuesta arriba

Se me hicieron los labios añicos
de decirte que te quería,
de pasar noches en vela,
de prometerte amaneceres
que nunca recibirías.
Fue tan cobarde el tiempo,
las ganas de asombro,
los puñales bajo las sábanas
y este intenso olor a café
que apenas se va.

Se me hicieron pedazos los dedos
de escalar montañas más altas,
de luchar contra marea,
de intentar erigir castillos
que nunca habitarías.
Fue tan cobarde el alma,
el esconder lo simple,
el negar lo evidente
y el simple hecho de mirarnos
como quien otorga la verdad.

Se me hicieron volátiles las esperanzas
de esperar a que volvieras,
de sentarme a dejar el té frío,
de buscar respuestas
que nunca me darías.
Fue tan cobarde el corazón,
la necesidad de erradicar el fuego,
el sentimiento por el suelo
y la simple agonía
de quien no tiene piedad.

Se me hicieron tan largas tantas cosas
de contar meses en un calendario,
de intentar ser quien no era,
de convertirme en un yo fugaz
que nunca apreciarías.
Fue tan ilusa la cegera,
el pensar que no era culpa ajena,
el sentir sin argumentos
y otra vez la cama vacía,
motores de nuestra ansiedad.

jueves, 4 de enero de 2018

Acciones sin pensar

Son las acciones
que creemos premeditadas,
las que más calibramos,
las sencillas pero de largo asentadas;
que crean las más profundas,
las más hirientes,
las más duraderas e irreparables
heridas en el alma.

Nos creemos caballeros,
protegidos por el amor de nuestras damas,
tachamos al mundo de demente
mientras nos engañamos en otras camas,
más cercanas,
más simples,
menos verdaderas,
sirvientes de razones faltas de corazón.

Malditas todas esas acciones
y la mano tonta de sus cobardes,
odiosas las luces de noche
y todos los pensamientos por los que ardes,
tras ellas solo hay silencio,
lágrimas a oscuras,
interiores rotos,
hipotéticos escenario que conjeturas son.

sábado, 30 de diciembre de 2017

Entre tú y yo

Se han venido a interponer entre nosotros
y estas ganas locas de querernos,
esta agonía por comernos a besos,
la nostalgia de pasados fortuítos,
las luces de ciudades que nos añoran
y un lugar llamado hogar
que espera impaciente el regreso
de nuestras almas cogidas de la mano.

Nos han mirado los relojes de frente,
enojados y de mala gana,
por malgastar el poco tiempo que nos regalan,
por dejar a la tristeza robar protagonismo,
ilusión, ganas, caricias en la playa,
y acabar en este estúpido lugar
entre la soledad y la indiferencia,
este lugar al que llamamos amistad.

Si tuviera que justificarnos ante ellos,
diría que nos pusimos límites,
que quisimos acotar la libertad,
ponerle barreras al abismo,
dejar de lado las inconcreciones
y sentir que estábamos haciendo algo
por esta estúpida verdad.

Si tuviera que explicarle al mundo
que da igual cuántos febreros se arruinen
pensando que volverás a mi puerta,
creyendo que al girar la esquina
reflejos de tu sol iluminarán caminos impensables;
les diría que no hay motivo de pregunta
pues no había tema ante tal melodrama.

Si tuviera que definirte a ti
y lo mucho que significas,
se me agotarían las palabras llenas,
bailarían las esdrújulas al compás de tu nombre
intentando componer en tu mirada
todo lo que mi alma siente,
todo lo que mi boca omite.

Si tuviera que contarme a mí misma
qué demonios estoy haciendo,
por qué he creído que debo seguir aquí,
me miraría al espejo de frente,
armaría un pifostio lleno de silencios desafiantes,
me diría: "Querida, sé paciente,
es una corazonada, el alma rara vez miente"

jueves, 28 de diciembre de 2017

Perder lo imperdible

Armemos un estruendo,
estrepitosa la lluvia,
arrebatadora la luz
de tus ojos implorantes,
me piden que te ame
cuando tu boca prohibe el viento.

Tomemos clases de caligrafía,
que se escriba tu nombre
en negrita y cursiva,
que se derrame la tinta pasional,
nos tomen por locos al escribir en añil
los retazos de esta historia sobría.

Venga, di algo, provócame,
que se equivoquen los pronósticos,
sean erróneas tus medidas predicciones,
se lleven los demonios tus silencios,
que sientas que mil vidas no son tiempo,
que te falten calendarios, enfádate.

Explota, vuélvete absurdamente impredecible,
que cuantos más otoños,
más fríos a tus espaldas,
más recaerás en que perdiste
aquello que tanto amas.

martes, 19 de diciembre de 2017

Verdades a quemarropa

Dime a la cara
todo aquello que no te atrevías a escribirme,
que me roce los puntales del alma,
que me duela al derrumbarse
cada una de las creencias
que tú mismo contruíste.
Dímelo todo sin miramientos,
para que se caigan de una vez los velos,
que se destapen las mentiras,
que se enciendan todas las luces del cementerio,
cada una de las velas de este infierno,
ácidos baños en cales vivas.

Dime, con la poca vergüenza que tienes,
otra absurda estupidez que ni tú mismo te creas,
que jures bajo Dios sabe qué estrella,
que falsees miradas de amor
dejando claro otra vez
la más perfecta definición de la miel.
Dime, sé valiente, da la cara,
todo eso tan bien escondido emtre máscaras,
que entre como un huracán,
que se lleve lo que siento por tí,
me destroce los ideales
y me achicharre bajo el foco la piel.

Dime, aquí y ahora,
que esto es una alucinación,
que todo es apariencia,
una absurda enagenación,
creencias hipotéticas
en un alarde de autojustificación.
Dime, y date prisa,
porque esta es muestra última conversación,
un momento lapidario,
un gesto masoquista en busca de la razón,
un motivo más para afirmar
que, en realidad, no tienes corazón.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Querer de verdad

Es común, en esto del querer,
que se nublen los sentidos,
se erice de repente la piel,
se queden mudas las estrellas
y palpiten, en un millón de noches,
las incertidumbres pasajeras,
los miedos y el desengaño,
enmascaren los sentidos mujeres bellas.

Es complicado, pues, encontrar amor,
de aquel que mueve montañas,
que sacia tempestades y genera océanos,
que lleve escrita la palabra infinito
y no conozca límites ni murallas,
las normas y las leyes, extrañas,
volátiles de desconocidos las prohibiciones,
reconocido el esfuerzo de todo lo que evito.

Es tan simple, a veces, sin querer,
sin darse casi cuenta,
como un desliz fortuíto,
enamorarse de quien esconde entre palabras,
la cruda realidad, el mero deseo de la piel,
la más pura definición de la incoherencia,
un asalto a la más absoluta cobardía,
la caja de pandora que espero no abras.

Es tan tedioso, extenuante y anodino
querer a quien nunca te ha querido,
que acabas siendo el producto triste
del llanto y el más absoluto desconcierto,
necesidad imperiosa del más temido olvido,
se apaga el sol en la ventana de la vida,
adiós a esta triste historia repetida,
te queman miles de demonios,
no tengo medida.

martes, 12 de diciembre de 2017

Floristas vitales

Florece en mi alma una camelia
cada vea que vienes a rondar,
se posa indecisa entre mis entrañas,
se rodea de abominables verdades
y nos mira a la cara con sorna,
con la victoria en la boca
de quien se sabe venenosa y bella.
Se marchitan a la par las rosas
si decides que mirarme es el modo de jugar,
si te arriesgas a pincharte
con tus propias espinas de contrariedad,
y se retuercen los sentimientos un poco más,
se asemejan a cada segundo que pasa
a otra locura, a la más absoluta excentricidad.
Resurge como el ave fénix el azahar,
ante tus ojos anonadados,
pide a gritos descolgarse del tren vital,
sogas engalanadas de verdes tempestades,
y devuelves las miradas con intención fatal,
porque, ¡ay si fuera por ti!,
no crecería en esta vida ni césped en nuestro jardín.